«Este videojuego funciona a 60FPS estables, siempre que las opciones de VRR estén activadas. El DLSS aplica un reescalado que permite que el Ray Tracing brille con el HDR activado, aprovechando los nits de tu pantalla OLED al máximo.»
¿Cuantas veces hemos leído frases como esa en un análisis de un videojuego? Por desgracia, cada vez más. Es una moda que ha venido para quedarse, que llena los análisis de los nuevos lanzamientos de videojuegos y que, para que mentir, le dan al autor un aire de conocimiento supremo sobre el videojuego a analizar.
Entonces, ¿cuál es el problema? Que ya no se analizan videojuegos. Se analiza la tecnología con la que se hacen, se analiza las nuevas tecnologías que se aplican a un videojuego y se critican. Se critican una y otra vez. Da igual que mejoren el rendimiento del videojuego, da igual que ayuden a transmitir fluidez y una sensación de que el juego está bien hecho. Hay que criticarlas. ¿Por qué? Porque es lo que se lleva ahora.
Antes, cuando accedías a un análisis de ese videojuego que llevabas un año esperando, ibas con una intención clara: saber si el juego merecía la pena o no. Saber si estaba bien hecho o no y saber si te iba a gustar o no. Ahora ya no existe eso. Ahora solo existen analistas técnicos venidos a más que te dicen que el juego «luce» de maravilla con las opciones de DLSS y RayTracing, que el VRR ayuda a que vaya fluido pero que tiene una caída de Frames preocupante en algunos puntos del juego. Que los hitboxes no están bien y que el move set del personaje se queda un poco anticuado o que es forzado.
¿Dónde han quedado los análisis que te dejaban claro que era un juego que ibas a disfrutar (o no)? En el mismo sitio que la ética periodística que se cargó el clickbait. Ya no importan los artículos de calidad. Ya no importa el enfoque sobre el análisis del videojuego. Lo que importa ahora es que el artículo salga lo antes posible, con muchas siglas (tampoco demasiadas) y dejando claro que el juego tiene X o Y tecnología.
«Todo avanza» diréis, y efectivamente, todo debería avanzar, pero no el vacío. La «nada» no debería avanzar. Recuerdo leer La Historia Interminable y ver como el autor representaba como «La Nada» avanzaba por ese mundo. Recuerdo el miedo que me daba y lo bien que estaba (para mi gusto) representado en la pelicula. Y eso es lo que está ganando terreno cada día. Esa nada. Ese vacío. Pero no vacío de letras. Vacío de contenido.
He leído artículos que a día de hoy sigo sin tener claro si estaban hablando bien de un videojuego o lo estaban criticando. He leído análisis del Metroid Prime Beyond y todavía no se si al autor le gustó. He leído análisis de Star Field y no tengo claro si el autor y yo hemos jugado al mismo juego. Eso si, me queda clarísimo que el 4K con VRR en el Metroid hace que lo disfrutes más y me queda claro que el problema de Starfield son sus caídas de Frames y lo «mal optimizado» que está. Insisto que creo que no he probado el mismo juego que el autor de ese análisis.
Vivimos en una época en la que todo va deprisa, necesitamos una inmediatez increíble para todo. Si se estrena una nueva serie y al día siguiente no hay un artículo destripando toda la serie con spoilers incluidos, son clicks que se pierden. Si sale un nuevo juego de Nintendo y no hay ya 20 artículos criticando la potencia de la consola, son banners que no cargan y dinero que perdemos. Si se estrena el episodio final de una serie sobre la que llevamos 10 años esperando su desenlace y a los pocos minutos no hay un montón de reels del instagramer de turno destripando el final, son followers que se pierden.
Y aquí es donde estamos ahora. Ya no importa analizar un videojuego como antes. Ya no importa analizar una película o una serie como antes. Solo importa la inmediatez, las siglas, los followers y la monetización.
«Monetización». Es otra de esas palabras que hasta hace unos años nadie había escuchado, pero ahora se asocia a todo. Todo tiene que ser monetizado, absolutamente todo. Desde el menú de una TV hasta un reel de Instagram. Ya no importa la calidad ni importa el contenido, solo importa la inmediatez y los clicks.
Esta situación ha generado varios nuevos perfiles de usuarios que aprovechan estas situaciones. Ahora se ensalzan a mindundis que «saben de todo». Si el mindundi de turno no entiende un videojuego, no es culpa suya, es que los desarrolladores «lo hicieron mal». Si el mindundi de turno ve el final de una serie y no le gustó/no lo entendió, no será culpa de sus gustos, expectativas o capacidad de interpretación. No. Será que el «showRunner» no supo plasmar un final coherente y que él, como mindundi sabelotodo, habría hecho mejor.
Es muy triste ver como todo esto va cambiando. Dicen que los cambios son buenos, pero yo no comparto que este cambio vaya a serlo. ¿Dónde queda la integridad? ¿Dónde queda la sinceridad? ¿De que me sirve leer un análisis para intentar formarme una opinión clara de un producto / servicio si al final del artículo se indica «Análisis patrocinado por la dueña del producto que analizamos»?
Y todo esto, acompañado de aires de grandeza, de soberbia, de prepotencia.
Hace pocos días he tenido la oportunidad de ver como un autor de un (desafortunado) artículo, entraba a la sección de comentarios para decirle a sus lectores «para entender el artículo hay que saber leer» y «me critican por este artículo. Por gente así los botes de lejía llevan instrucciones». ¿Donde ha quedado el respeto por los lectores? Siempre ha habido el lector «quejica» y siempre lo habrá. Siempre existirá el lector que busca notoriedad a base de criticas, pero, ¿un autor insultando directamente a sus lectores? ¿En serio?
Es increíble como todo esto «ha venido para quedarse». Como todo lo que no entiende/no disfruta el Youtuber de turno, es malo. Pero no malo en el sentido de «es una obra mal hecha con X errores». No. Es malo porque el influmierder no lo entendió. Por un lado, exigimos obras que llevan años de desarrollo detrás, lo que implica miles de horas de trabajo, lo que implica miles de reuniones, de cambios de enfoque, de correcciones, de trabajo. Pero luego llega el «analisto» de turno y echa todo por tierra porque necesita un artículo de lectura rápida para monetizar. No es necesario haber disfrutado de ese juego, «ya lo veré por YouTube».
Es muy triste ver como todo se vuelve vacío, como todo abandona su esencia principal, como todo va enfocado a artículos cortos, de lectura rápida y sin ningún tipo de criterio. Añadir a tus artículos «tiempo de lectura: 6 minutos» es como dispararte en el pie con una flecha oxidada cubierta de sal.
¿6 minutos?
Madre mía.
¿Sabes cuantos reels me veo en 6 minutos?.